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domingo, 23 de octubre de 2011

Día de elecciones (micro relato)



De su padre no supo nada después de la pelea, sólo que estaba vivo. Cada día de elecciones veía su nombre en el padrón, arriba del suyo. Cuando se acercaba a las urnas comprobaba lo que daba por descontado. El ya había pasado temprano, como era su costumbre, un poco para no cruzarse y otro poco porque los grandes no tienen nada que hacer con las horas. En las últimas elecciones le tocó votar en otro lado, porque ahora el inservible se había mudado a unas torres nuevas. La curiosidad o alguna extraña sensación lo llevó a pasar por la antigua escuela. Comprobó que el padre tampoco estaba registrado allí. Pero no se preocupó, pensó que también se habría mudado. Si, seguro se trata de eso -se dijo para sí- y siguió como siguen los rencores, votando siempre al mismo candidato. 

miércoles, 17 de agosto de 2011

Canción insegura (cartu rap)


   Inseguros, con nuestro miedo en la mochila que tironea el pibe chorro. Nos tira al piso y patea su bronca de injusticia con lo que vos tenes y yo no tengo. Yo no tengo tanto, es mucho menos de lo que te han dicho.  Algo tengo y se lo lleva (se lo doy?). Para que no me mate, para que por las dudas no me mate, para no morir en el intento de seguir intentando la vida un poco mas. Poco más que la sensación que tengo de pensar cuando me toca, y si me toca, pensar que ya este año estoy cubierto, hasta el próximo, o unos meses. Si la suerte me acompaña puedo tirar más tiempo, pero ese tiempo come angustia de saber que en cualquier momento me toca, y si me toca le doy, lo que tenga le doy, y no le miento si le digo no hay más, y si se enoja estoy muerto antes de hablar.

 

viernes, 29 de julio de 2011

Si supieran



  Nadie debe volver de la muerte. Ni siquiera la idea debe escapar de su sepultura. Quemar los libros que hablen de cualquier retorno, en cualquier forma, y de todas formas posibles. Es necesario proteger a los vivos de la amenaza del conocimiento. Si supieran lo bueno que es morir....


 Milo Lockett 

miércoles, 20 de julio de 2011

la máquina de llamar

 
  El teléfono sonaba y en el identificador de llamadas se podía leer la palabra "desconocido". Yo ya había dicho hace tiempo que no pensaba atender llamadas extrañas. En realidad, tampoco atendía a los conocidos, pero ellos no suelen ser tan insistentes como ésta misteriosa persona.  Llamaba diez veces por día, en cualquier horario. Mi método era siempre el mismo, mirar el teléfono, atender y cortar. ¿Pero que esperaba? Ese desconocido pasó a ser un compañero, una tarea que atender, un corte de la rutina del día. Creo que en algún punto lo esperaba y me llegaba a preocupar cuando no aparecía el llamado. Yo seguía con mi método, y a esa altura, estaba convencido que me daba resultado cortar.
   Hasta que un día no corté, quizás por la curiosidad de saber, quizás porque buscaba algo, no se. Una voz de secretaria me explicó que desde hace un tiempo estaban llamando, que era por un plan de descuentos de la empresa celular, que tenía 105 llamados al día de hoy sin contestar, que para mi bien, era mejor tomarme cinco minutos, responder unas preguntas y decir que no quería ser molestado. Pero yo quería ser molestado y no me entendieron, comenzaron a derivarme a distintos internos y oficinas. A todos les explicaba mi caso. Llegué a decir a pedir por favor. Un chico joven prometió activarme nuevamente en la lista de solicitudes para contestar y en un sistema de encuestas.
  El caso es que nunca más llamaron. Un amigo me dijo que me quede tranquilo, que siempre sacan otra promoción. Por el momento, espero.

basado en un hecho real.
 

martes, 8 de febrero de 2011

Milagro chino






    
   Tropezando entre palabras de su china natal y un castellano a la fuerza, la mujer me dijo: la lluvia sólo cae una vez, lo que vemos, esas gotas, son desprendimientos de una única lluvia. El cielo sabe que tiene una vida para esparcir sus líquidos y al mismo tiempo sabe que la gente espera. Cada gota sobre tu cabeza deja la marca de un nacimiento, ese acto mayor, nos rebobina a nuestro inicio. Nuestras vidas son litros de agua que…
-         yo puedo entender sus costumbres señora… pero el paraguas que le compré ayer no sirve más.
La mujer bajó su vista y se balanceó con la cabeza, como diciendo que no. sólo dijo: siento decirte que te hice un favor.
-         mire, le pediría si me lo puede cambiar o me devuelve el dinero.
-         no entiende.
-         claro que entiendo, usted me vendió un paraguas y ahora me hace un cuento chino
-    no entiende
-         aparte compré el más caro que tiene porque ya me habían dicho que duran poco.
-         ….
-         ¿no me va a decir nada?
Me miro a los ojos y dijo: puedo explicarte de nuevo, la lluvia sólo cae una vez, lo que vemos, esas gotas, son desprendimientos de una única lluvia. El cielo sabe que tiene una vida para esparcir sus líquidos y al mismo tiempo sabe que la gente espera. Cada gota sobre tu cabeza deja la marca de un nacimiento, ese acto mayor, nos rebobina a nuestro inicio. Nuestras vidas son litros de agua que buscan evaporarse. El paraguas te protege, pero a la vez impide que conectes con tu esencia líquida, impide tu serenidad, tu calma de laguna. No es que tu objeto se dañe por defectuoso, comprarás diez más y pasará lo mismo, es tu alma la que quiere mojarse.
   - ¿Usted esta segura señora?

  Sus ojos no dejaban de mirarme, transmitían cierta melancolía. No dije nada y tiré el paraguas roto en un cesto - pude ver que había más de diez allí - , entonces me volví esperando la lluvia y deseando creerle. 
  Había caminado tres pasos y oí que la mujer me chistaba. Agitaba sus manos y me llamaba.Me ofrecía un paraguas agujereado por veinte pesos. Decía que la gota que tocara mi cara había podido atravesar las vicisitudes de lo material, que era un paraguas que podía alejarme de los problemas de dinero. No le contesté. Sacó entonces un paraguas con un gran agujero de unos treinta centímetros que debía usarse con el hueco de frente, así las gotas sensibles impactarían directo al corazón. Y siguió ofreciendo. Paraguas para la melancolía , para el dolor de espalda, para las angustias, para la risa fácil. En todos los casos quedaría uno empapado. Le dije gracias y salí a comprarme un piloto. Truenos otra vez. Se venía la lluvia y estaba en Argentina, pleno centro. 





   

domingo, 6 de febrero de 2011

Apariciones


  

   Me ha sucedido desde chico. Suelo poner la mirada en alguien, un señor flaco y barbudo con ropas de la india o una mujer vikinga, esbelta, con cara de haber sido poseída por las líneas de las baldosas en las veredas, y encontrarme de nuevo con ellos a la vuelta de otra esquina. Varios encuentros en el día pero no más de cuatro veces.  La casualidad de las apariciones siempre será el misterio a resolver. ¿Serán amigos de mis vidas pasadas que vagan errantes? Probablemente sí. Quizás tanto ellos como yo, no nos animamos a enfrentarnos. Quizás de forma inconciente calculamos la probabilidad y sólo nos rozamos con algunos metros de diferencia. Porque seguramente, si nos tocamos, abriremos la puerta a la comprensión de lo que significa el destino programado. Es mejor así. Que cada uno de nosotros funcione por separado. Hay mucha ciudad para perderse, todavía quedan pastos altos y sótanos para dormir. 

jueves, 3 de febrero de 2011

Vaso de soda (vasito)


  
  Se construyen historias burbujas. Algunos dicen que el vaso de soda debe tomarse para borrar la memoria del paladar y degustar el café sin agravios, sin recuerdos.  Otros cuentan que debe tomarse después de todo, para evitar las maldiciones del grano de café, que en la boca y en forma de borra, puede armar un destino o modificar el existente. Los dubitativos, toman un trago rápido ni bien los mozos apoyan el vaso en la mesa.  Mientras mezclan con café sorbos de pensamientos o conversaciones, miran el vaso, y cuentan las burbujas que desaparecen; se esfuma como la sensación de haber tenido. Ellos, los inquietos de la duda,  toman breves sorbos y dejan un resto para el final -casi de la altura de un dedo-, no vaya a ser cosa que la suerte, ese día, tenía preparado un mal plan.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

El cuidador de sueños

El cuidador de sueños.   

      Compramos en la calle, por pocos pesos, un cuidador de sueños.
       La noche pedía más abrigo y la tormenta mostraba sus dientes. Entonces, soñando, mezclando cosas en lugares de mi mente, me encontré viajando en un velero. Todo era blanco y negro y las olas parecían acuarela en trazo grueso. El sonido de un rayo se oyó, con la contundencia que tienen los rayos para destrozar cualquier intento de estabilidad. Mi sueño entendió que el rayo rompería el mástil. Caí al agua. Nadaba mientras el velero se alejaba y yo quedaba sólo. Me sentí huérfano y un probable muerto. En mi somnolencia recordé el cuidador de sueños, lo tenía conmigo. Entonces se apareció una isla; y yo había mirado a mí alrededor, juro que no había visto nada.


martes, 23 de febrero de 2010

Cambio de rótulo


    El escritor de la calle Lomas necesitaba depositar sus ideas en papel. Masticó mentalmente algunos conceptos mientras volvía a su casa. Caminó observando las baldosas de la vereda aunque en realidad bien sabemos que no les prestó atención. No saludó a quien quizás lo conocía. No se detuvo a curiosear a los cuatro ladrones de carteras detenidos con sus cabezas en el asfalto. La sangre de la anterior escena no alcanzó para distraerlo. Un bocinazo lo trajo por algunos instantes al mundo pero supo bien sortear el inconveniente.
  El escritor de la calle Lomas subió tres pisos por escaleras y agotado, abrió la puerta del armario para sacar la vieja rémington, que llevaría sus ideas al papel - después de golpear cada tecla con la violencia necesaria para mellar la tinta en lo que él pensó iba a ser una pequeña historia-.
  El escritor de la calle Lomas comenzaba su novela sin querer, esa noche, la noche que no pudo dormir gracias al suspenso que un par de ideas habían generado.
 El escritor de la calle Lomas tuvo un mal final. Fue detenido por golpear brutalmente a su mujer en la calle. Ella había prendido fuego sus escritos y había mal vendido la vieja máquina de escribir. Discutieron. Antes discutieron.
 En el barrio no extrañamos al golpeador de la calle Lomas, nada sabemos de él ni de su suerte. En alguna librería, la novela espera ser descubierta.

sábado, 20 de febrero de 2010

Historias caminadas( ocultas)





Micromundo

  Veo al microondas como un pequeño universo
  el café con leche gira
  iluminado
  durante un tiempo
  en el mismo sentido
  hasta que todo se detiene y se apaga

Recolector de ideas

El buscador de cosas impensadas
descubrió que en el centro de la ciudad
hay mas escalones que personas
mas vehículos que árboles
mas baldosas que niños jugando
más semáforos que poetas

Sombras:

      La mañana invitaba a salir. Busqué abrigos para sincronizar con el invierno de afuera. La oblicuidad del sol jugaba con los aciertos, se escondía de mi posibilidad tras los muros de cemento. Piezas exiguas de delicadeza que se elevan con el simple fin de prohibir algo de luz en las veredas. Caminé entre los grises hasta que conseguí mi premio en siete baldosas. El hallazgo, invitaba a conformarme.



  El taxi que vos querés
 
  El taxista de la ciudad de las sombras, conoce la verdad, pero cambia su discurso con cada nuevo pasajero. Y eso es verdad.

  

 Alarmante

       El sonido de la alarma se mantuvo durante dos horas. Conocemos la secuencia, un chillido agudo, un sonido a motosierra, unos martillazos punzantes y la pequeña pausa para dar entrada al nuevo ciclo. En el auto, cuelgan algunos cables de la gaveta donde existía un autoestereo, faltan un par de anteojos y  algunos objetos que se descubrirán mas adelante. El ladrón ya está llegando a su casa con el dinero de la venta y en ese mismo momento, un señor de traje gris detiene la alarma.


    
  La sensación

    Nada se compara a la sensación de llegar a casa. Eso me dijo el señor del piso catorce en el ascensor. Admití que me ocurría lo mismo. Días más tarde coincidí un descenso con la mujer del señor del piso catorce. Ella me dijo: mi marido se vive escapando, se escapa de mi, y yo pensé, que él sólo ama, la sensación de llegar.

  El carnaval que no fue

Perdimos todo intento de carnaval. La señora con el vestido azul mojado amenazó con llamar a la policía y luego demandarlos. Los chicos escondieron los globos de agua y nunca más hablaron del tema.

  Cigarros

    Cuando ella se fue él prendió un cigarrillo. Lo escondía detrás de un armario. Después ventiló la casa. Ella había salido a fumar a escondidas y antes de regresar, compró  un caramelo de mentol. A la noche cenaron y hablaron de otros absurdos de gente conocida.

Mezclas
Los manteles blancos se ajustaban en la sala perfecta
 la vela derretía la cera en el tiempo estipulado
Sin pedir permiso el aroma de carnes asadas ingresaba al distinguido restaurant de comida japonesa
La identidad perdida, y encontrada, en la salsa de soja.




Dos clases de deudas
La silla sostenía dos camperas
una cartera
tres juguetes desarmados
y la ausencia del padre.

En otra mesa
Hablaban de perros
sus razas
durante un rato hablaron
querían esquivar el tema que los había reunido.

Dímelo con flores.

     Un mantel de hule con flores. Unas cortinas blancas con dos flores rojas bordadas. Una foto, sobre la repisa de los libros, mostraba un jardín. Compró una hebilla para el pelo y tenía un dibujo que simulaba una flor; pero no  quiso macetas en el departamento.



La libélula

    A los médicos hay que esperarlos. Los turnos se superponen. Los pacientes caminan por los pasillos de la clínica mirando la pared de impecable blanco. Cuatro cuadros incomprensibles cortan la pulcritud. Unas figuras geométricas y unos colores vivos pretenden descontracturar la mente que espera.  En esos momentos no pasa nada ni va a pasar. Una libélula lo sabe, choca contra los vidrios una y otra vez, negándose a la estadía.

  
MONTEVIDEO

      La ciudad vieja de Montevideo refleja resabios de tiempo detenido en los frentes de las casonas grises. Punto de convivencia de razas, estilos, formas, estados sociales.
      La brisa del océano recorre las veredas baldeadas. Bajo una farola gigante una mulata espera la tarde, sentada en los escalones de su casa. Mi lente busca sin descanso, ansioso ser, queriendo llevar la magia del lugar en un poema o una foto.
Hubiera escrito algo sobre la sorpresa sostenida en mis pies, algo que avise cada esquina nueva de la ciudad vieja, del sabor del boñato asado, de los pintorescos bares, del ritmo de carnaval y los colores de las pintadas.
 Preferí clavar el recuerdo
Como un tajo cicatriz

El hombre por cien

   Un señor se acerca y me dice que el diecisiete por ciento de la gente toma cortado en jarrita, que el treinta y cinco por ciento logra degustar un buen vino, que el cuarenta por ciento toma gaseosas y el resto no sabe. Me sorprende su análisis y le contesto que voy a tener en cuenta esa información. Su mirada queda detenida a la altura de mi camisa.  Yo también miro mi camisa. Luego llevo mi vista hacia la calle para evitar la incomodidad.   ¿Ud me conoce? – me dice casi angustiado-. Le contesto que no. ¿Sabe que el noventa y nueve por ciento de la gente no me conoce? La verdad que no lo sabía, así que negué con un movimiento de cabeza.  Después de un rato volvió a indicarme. ¿Sabe que el ochenta por ciento de la gente que niega con la cabeza quiere no ser molestado? Hice un gesto que denotaba una obviedad. Me corrí un par de asientos de la barra del bar, los necesarios para evitar la charla. Antes de irse me saludó. Nos vemos, cuidate…!ah!, ¡ojo que mañana hay un sesenta por ciento de probabilidad de lluvia!




viernes, 25 de diciembre de 2009

El placer del sonido


Se enciende una mecha y luego de un breve chisporroteo explota la pólvora. Una sucesión de estruendos violentan la noche de paz.



Nos encontramos con un famoso tirador de cuetes de barrio Belgrano que nos responderá algunas dudas sobre este entretenimiento momentáneo


- Buenas noches. ¿Podría decirnos que se siente cuando arroja un petardo?

- Mirá, esto es algo que lo llevo de chico. Con mi viejo armábamos unos rollos de papel de diario y metíamos pólvora adentro, usábamos un hilo de pizza como mecha. A veces, tirábamos pólvora adentro de botellas de plástico vacías…Una vez, no… mejor ni te cuento.


-Por favor, cuéntenos.


- una vez, volamos un auto estacionado. Era de un vecino que nos tenía cansado, estacionaba muy pegado al cordón y no podíamos barrer las hojas de la calle. Aparte…bueno, también lo había cagado a mi viejo en veinte lucas.


- Muy interesante historia, pero…podríamos volver a la pregunta inicial ¿qué se siente cuando arroja un petardo?


-la verdad que nada, yo no siento nada. Estoy un poco sordo porque a los diez años me explotó una bolsita de epoxy con trotil cerca. Eso fue idea de mi viejo.


-mucha gente piensa que la diversión consiste en molestar. El ruido que genera susto y eso genera risas. Algo así como el humor bajo la incomodidad ¿Ud que dice al respecto?


- en mi caso es muy distinto. Siento placer. Cuando el fuego va consumiendo cada tramo del hilo…mirá…me emociono. Cuando veo que la chispa está a punto de convertirse en sonido…es increíble para mí.


- no se ponga mal. Nos sorprende cómo alguien puede sentir tanta emoción, simplemente, manejando un objeto explosivo. ¿Cuánto hace que…



La pregunta quedaba en el aire sin llegar a efectuarse. Una pequeña bomba de cloruro de potasio estallaba, dejando a nuestra reportera con los ojos llorosos y consternados por la inesperada sorpresa. El tirador de cuetes de barrio Belgrano ríe a más no poder, tomándose el estómago con las dos manos. El asistente de cámara fue dado de alta ésta mañana.



jueves, 5 de noviembre de 2009

Nueva empresa


No lo comprendo. El personaje de la serie salió al jardín de su sideral casa para gritar Fuck You. Previamente había tenido una discusión telefónica con lo que a futuro se convertiría en su ex esposa. En dicha conversación ella le decía y le aseguraba que lo estaba engañando. El personaje principal de la serie reacciona gritando ese improperio que me suena sencillo y multiuso, suave, actuado, pasivo, antinatural, cheto, insulso, tonto, breve, mutilado, carente de tono, fácil, ligero, monocorde. Esas dos palabras anglosajonas despiertan en mí la citada lista de adjetivos no sólo en actores principales. Muchas veces, caminando nuestras calles oímos esa importada ofensa y sentimos: una gran decepción.
Otro efecto adverso ocurre en nuestra gesticulación para pronunciarlas. Cuando trabajamos la efe y la A en nuestra boca, las cejas suelen elevarse y los músculos del labio superior se tensan, para luego cerrarse cuando le llega la hora al final del agravio. Nuestro gesto finaliza con boca cerrada para pronunciar la U, dejándonos con un beso en la nada. Pasamos en un segundo de la admiración a la indulgencia, según fotocopia de nuestro rostro.
El citado insulto nunca se adecúa a la proporcionalidad del hecho. Siempre nos queda escueto, por lo menos para nosotros, los sanguíneos latinos de América. Por eso, cuando encuentren la ira o una tensión desmedida disponemos de un nutrido surtido de frases. Aseguramos contundencia hasta en lo que a simple vista parecería una rudimentaria construcción de la injuria. Los esperamos personalmente en nuestras oficinas para probar nuestros productos o vía web en: http://www.lareputaquelosremilpario.com.ar/


Hijos de Unregusanadísimo Tren de Garchas S.A.
Socio Gerente.

Muchas Gracias.


domingo, 1 de noviembre de 2009

Ladran Roger


El señor del Golden Retrievel pasó esta vez sin saludarnos; normalmente lo hace y se queda un buen rato contando historias de sus hijos que viven en Buenos Aires. Atrás dejamos a la señora del Doberman que suele toquetearme bruscamente, y me levanta sin que se lo pida y me hostiga pidiendo que le muestre los dientes. Ella gesticula y mueve sus manos. Explica. Todo el tiempo explica algo o se excusa o se mueve nerviosa. Sus dos hijas no están y no la ven seguido, como en el caso del señor del Golden Retrievel que no gesticula, es más tranquilo, y no se conocen. Eso ya lo sabemos. Digo que las hijas de la señora del Doberman no la frecuentan, y que nos lo cuenta cada vez que nos encontramos.
Más adelante veo los dos Yorkshire Terrier y me imagino lo que vendrá. El chico que los sostiene mantiene un color oscuro en su piel durante todo el año, luce su musculatura marcada y la exhibe sin ropas. Siempre se los ve en la vereda. Creo que siempre están en la vereda porque cuando pasamos los vemos. Siempre los vemos. Y él es el que le saca tema a Roger, mi dueño. A veces es al revés, pero ahora es él el que saca tema y entonces me suelta y yo corro de aquí para allá y sé que durante un rato largo estaré paseando por el boulevard. Luego subimos al piso once los cinco (no ocurre siempre). A veces me aburro y comienzo a morder los sillones porque sé que eso les molesta. Entonces me retan o me pegan. Pero son tan suaves conmigo.
En el camino de vuelta nos encontramos con el chico del Cocker Espaniel que le hace un gesto a Roger. Él hace como que no lo ve y seguimos, pero se ruboriza. De golpe gira y se dicen algo. Me ata a una bicicleta, creo que no se da cuenta que es una bicicleta. Los veo hablar. No sé qué hablan pero sé que se gustan. Meo la bici. Cuento veinte cambios de luz en el semáforo y vuelvo a mear la bicicleta. Comienzo a ladrar cuando los veo alejarse. Mojo los neumáticos de la bici, esta vez de nervios. Al rato, Roger regresa radiante.
- Te pensaste que me iba a olvidar de vos- dijo mientras me besaba. No le creí. De todos modos, nada puedo decirle.

foto original : Pilar Almagro Paz

perro: pancho

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Minuto 13


Algo extraño. El segundero del reloj de la plaza, en Dübendorf, se detenía por sesenta segundos cuando la aguja llegaba al minuto trece. Luego retomaba con normalidad el ciclo incansable. No sólo la aguja se detenía sino todos sus habitantes. Quien no lo hacía corría el riesgo de ser tomado como turista o rebelde. La secuencia y la pausa constituían lo conocido de esa comarca que veía con recelo la posibilidad de una vida sin interrupciones. Casi no necesitaban bajar la vista al reloj. Esperaban el ciclo y emprendían con exactitud el acto inmóvil. El minuto trece, cuajaba el ritmo en dos mitades.
Se suspendía la actividad urbana en ese instante y el congelado de acciones alcanzaba a deportistas, comerciantes, ancianos, niños y artistas que suspendían de a ratos la inspiración. Quedaban las preguntas incisivas para ese momento, esperando respuestas elaboradas. Las leyes de tránsito hablaban sobre la importancia del minuto doce. Las normas de convivencia sugerían ceder el asiento a las embarazadas durante la espera.
Durante ese tiempo en pausa, los habitantes de Dübendorf quedaban en silencio descansando de sus pensamientos, dirigiendo las miradas hacia ningún punto en particular. El lugar se calmaba como el impulso previo a la exhalación de aire de los pulmones.
El pequeño pueblo Suizo, conocido por la gran cantidad de asientos sobre las veredas, entregaba un reloj al recién nacido que debía conservar hasta el momento de la muerte; que los tomaba por sorpresa, como a los enamorados, que no saben nada de esperas.

miércoles, 8 de julio de 2009

Señoras de mi barrio.


(A volvía de la peluquería, B y C caminaban en busca de un florista para luego dirigirse al cementerio, D salía de la mercería. En la cuadra de la Biblioteca Nacional se encontraron.)

A) -El Vitor se contagió
B) -¡No te puedo creer!
C) -Y… seguro la contagió a la Irma
D) -Con lo miedosa que es la Irma, ¡que lío se le debe haber armado!
A) -Mirá, a mi me dijo que no diga nada, por el laburo que se yo, aparte, no quiere que se comente.
B) C) D) -Quedate tranquila Beatrí, ¡quedate tranquila!
D) -¿Fue al médico o se esta autogestionando?
C) -Automedicando se dice
D) -Ahhh bueno, eso quise decir, ustedes me entienden
A) -Mirá, me dijo que no diga nada pero esta consiguiendo medicamentos en una farmacia de Rioja Y Mitre...se los venden sin receta
B) C) D) -Aaaahhhhhh
C) -Mirá, que haga unos baños de vapor, son buenísimos
D) -Que coma nueces mejor
C) -Alcanfor en el pecho y miel, mucha miel
D) -Pasas de uvas dicen
B) -Que se ate una media en el brazo y coma durazno
C) -No, mejor un traguito de orín y después un pomelo.
D) -Si tiene temperatura mejor que se bañe mas de cuatro horas y vaya de cuerpo.
B) C) -Mmmm si. Puede ser
( Beatriz comienza a pensar en otra cosa, obligaciones del día. Su mirada se pierde)

A) -Bueno chicas, las dejo que le tengo que cuidar el nene a mi nuera.
D) -Uhhh bueno, que te sea leve, ¿como anda ella?
A) -Bien, pero me parece que anda con otro. Uds no digan nada por las dudas.
B) C) D) -Nooo, quedate tranquila beatrí, quedate tranquila.

(Beatriz se aleja. Camina sobre la vereda con paso corto, mirando el piso. Toma fuerte su cartera y dobla al final de la cuadra.)

c) Che, ¿y de qué se contagió el Victor?
d) Uy no se, no le preguntamos




sábado, 31 de enero de 2009

Viaje a Gotoland (capitulo 1)

VISTA DESDE EL ESPACIO DE GOTOLAND

Me dirijo con ruta programada a Gotoland, planeta de la 6ta estrella, que gravita los cielos de Ubem , mi nave tiene el aprovisionamiento para los 3 días luz de viaje, voy solo, con el objetivo de traer a nuestro planeta a Mohaed Al Misaí , jefe rector de esa tribu galáctica.
No me fue grato saber, en mitad de camino, que no era una misión simple y que cabe la posibilidad que nunca encuentre a Mohaed, los detalles los sabría en unos instantes, cuando la comunicación con mi superior se efectúe, de todas maneras estoy programado y entrenado para todo tipo de cambios, me especializo en misiones complicadas y en zonas donde no frecuentaría un humano, claro, es que yo no lo soy, por lo menos del todo.
Fui gestado en la base de operaciones espaciales, durante el décimo mandato de Crismo 5to, entenderán ustedes entonces que llevó mas de 600 años xs (xelxiors) trabajando y colaborando para esta causa, mi genética tiene en parte algunos de los condimentos humanos, pero recortados, no fui concebido para enamorarme, pero si para ayudar, tampoco estoy apto para entristecerme, pero si para reír, no hay sufrimientos en mi, que penetren en mi capa interna, en estos últimos años, se ha mejorado bastante mi caparazón a base de nuevos implantes y reformas en mi circuito sustancial.
Sin querer aburrirlos con mi extenso currículum, puedo citar que colabore en la liberación de Morias 1, detuve con vida a Marcelo Marcote, me adentré en la guerrilla despiadada de la jungla de la novena marcha desactivando el foco malicioso, y colaboré en la recolección de la mayoría de los virus espaciales que hoy en día se conocen, aparentemente por lo que se me indicó, hoy voy tras uno de ellos, la preocupación es que no tenemos patrón de significativa coincidencia con nuestra base de datos actual.
Trataré de traducir y resumir lo que me está llegando en este momento en el informe de viaje, cuenta que desde hace mas de 5 años xs , la zona de Gotoland esta afectada por un antiguo virus planetario de especie Y56 mutada , de propagación misteriosa, los habitantes atacados por dicho mal, perecen en al acto, sin manifestación alguna en su cuerpo, sin reacción previa, sin altibajos anímicos, sin que ellos siquiera lo sepan, simplemente se desvanecen, caen.
Esto, esta conduciendo a una dureza de espíritu, sostenida por un alto egoísmo, las relaciones se enfriaron, nadie quiere involucrarse con otro, ya que el halo de muerte inminente los paraliza y querer significaría sufrir, no hay natalicios, no hay relaciones, se ven” grupos de gente sola”, sin intenciones de sociabilizar, la perdida afectiva y el enfriamiento social llevarían a Gotoland a su destrucción, una rica cultura perdida, el informe, aclara que debo encontrar a Mohaed al Misaí, un químico rebelde, que se dedicó a la investigación del virus Y56, se supone que es el culpable y causante de semejante matanza.
En caso de no encontrarlo, debo proceder a la destrucción total de la 6ta estrella, aprobación que debe llegar del comité de planeamiento estructural espacial.
A veces las ordenes son tan frías……….,
como el virus que busco desmantelar.
Me comunicaré en breve cuando llegue al terreno, para pasar el primer informe, por el momento les digo FIN.





jueves, 25 de diciembre de 2008

Por las ramas.

-Hola!
- Que tal buen día!
- Si, en que puedo ayudarlo?
-me vengo a entregar, estem...no se...estoy un poco consternado , necesito un poco de agua.
- si como no, pero cuenteme ..yo tomo nota de su denuncia.
- bueno, ayer, realmente estaba un poco agitado, enloquecido diría yo, todos lo estábamos, le explico que hace días que nos manteníamos muy calmos, hubo días donde prácticamente no nos movíamos, pero ud verá, conocerá ese momento, calma chicha le dicen en el mar, nosotros aquí en tierra simplemente lo llamamos presagio de tormenta, ese momento de contagioso bienestar preocupante, de golpe, lo debilmente esperado, se desata el huracán con su bravura, me agito cruel, comienzo un movimiento de loco prisionero recién dejado en su celda, exultante de locura, endemoniado, insospechadamente yo, me reconocía por momentos, y me desconocía, al instante siguiente.
Ese desdoblamiento iluso del ser, creer que solo somos una cosa y no entender el todo.
A veces, participo de espectador en mi teatro de vida, a veces, soy acción, como ayer, que con toda mi fuerza me resistía a lo inevitable, pero uno resiste, por naturaleza, misma naturaleza que soy para los demás y los demás hacen de mi suya, cuando también soy lo que ella quiere hacer conmigo.
- por favor, puede ser un poco mas claro? noto que se esta yendo por las ramas
si, lo que quiero decir es que ayer,deje caer mis brazos, y lo hice con total desacierto, afectando a otros, que nada tienen que ver con mi ingobernable furia, la suerte así lo quizo y a su vez podría no haberla querido.
Azaroso es el final, pido disculpas aunque no sirva, los daños están hechos, y ante eso no hay vuelta atrás, mi perdón es un aliciente insustancioso.
- no puedo entenderlo, no se que poner en la denuncia, de que se arrepiente ?
bueno, si soy inentendible, también lo es la suerte, soy carne de ella, de alguna manera, me tocó ser árbol, cuando nunca lo pedí.

fin.

explicacion: en la mañana del domingo 22 de diciembre, alrededor de las 5 de la mañana, una rama de árbol, de importante tamaño, cae, producto de fuertes vientos, incrustando sobre mi vehiculo, rompiendo varias partes del mismo. Lo que se acaba de presentar, es la copia de la denuncia, donde podemos notar que el árbol, declarandose culpable se presenta en la comisaria 5Ta de nuestra ciudad para manifestar su explicacion del hecho.

sábado, 8 de noviembre de 2008

-N C--NT- S-N V-C-L-S


Te vengaste, nunca imaginé que lo harías, me estoy dando cuenta ahora, sabía en lo que me metía y conozco tu poder de bruja que eres.
Mi boca de jarro y tu poca tolerancia se juntaron.
Se que no debo perder tiempo en conclusiones inútiles, mas bien dejar en claro que si algo me pasa la culpable sos vos, Ludmila Folmer.
Mi forma de ser, tiene estas cosas, contar siempre un poco de más, agregar una pincelada a la historia, si de algo soy culpable y lo reconozco, es haber dicho cosas que te incluyen, bien podría haberme detenido, le tengo que echar la culpa a las bebidas, bien sabes que no tomo, pero quizás la calurosa noche, el patio con tanta gente desconocida, la tonta necesidad de tener algo en la mano para entretenerme, mi alegría contenida, mi estado entreverado, hicieron escapar esas palabras que tanto temías, me miraste, como se mira a un alumno revoltoso, cuando te fuiste temí, porque me das mucho temor cuando no decís lo que te pasa, prefiero que me grites, pero muy pocas veces lo haces.
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Porque tengo esta picazón en la garganta?, algo tenía esa bebida que me ofreciste, imagino que me envenenaste, tengo profundos dolores de cabeza, siento como desconexiones internas, como explicarlo?, al levantar mi vista la secretaria deja de mirar la pantalla de la pc y se pone erguida, el doctor estaba abriendo la puerta de su consultorio
.
-Señor Macklom buen día, su turno-
Entré al consultorio con mi anotador, no había terminado mi nota, pero la urgencia era ser atendido
-Cuénteme que le sucede?
-tng n trribl dlr d cbz n st mmnt
-no lo entiendo señor, puede hablar mas pausado
-dg q tng n trribl dlr d cbz
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-sigo sin entender, le voy a acercar un papel para que me escriba, al momento siguiente, tenía una hoja papel a4 y una birome, escribí en grande, como si eso fuera necesario
-tng n trribl dlr d cbz n st mmnt
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Cuando ví lo escrito, no lo entendí, en realidad me rectifico, me sorprendí, se perfectamente lo que quería expresar, pero no coincidía con lo escrito, tampoco podía expresarlo ya que el doctor no me entendía.
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Te vengaste, nunca imaginé que lo harías, me estoy dando cuenta ahora, sabía en lo que me metía y conozco tu poder.
Maldita bruja, aún hoy sigo con un terrible dolor de cabeza pero me molesta mas eso, que la imposibilidad de hacerme entender.
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-Discúlpeme señor Macklom, no logro entenderlo, temo que tendrá que venir con alguien que se exprese por usted, voy a dar por terminada la consulta, no le vamos a cobrar.
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-Rosi, ven a ver esto, deja esa pc un minuto.
El doctor le acerca la hoja a4 con el escrito indescifrable a su secretaria, ella lo mira, ríe y dice, muy fácil, me pasó una vez, a usted no le paso nunca quedarse sin vocales doctor?
Y mientras preguntaba, dibujaba con una birome color las vocales que faltaban…

TH. .ND !






sábado, 13 de septiembre de 2008

La pérdida.

Pensaba que la tenía encima, su bolso contenía todo lo que necesita una mujer de su edad, cremas, perfumes, llaves, cuaderno de notas, celular, pañuelos descartables, me estoy quedando limitado seguramente en la descripción, pero lo importante es lo que no la tenía, ni en su bolso, ni en los bolsillos del traje, ni atada en el pelo.
Comenzó a hacer memoria, normalmente cuando perdemos algo, usamos distintos tipos de métodos para recordar, Sofi trataba de recordar que había hecho antes.
-Ayer, ayer, pensá Sofia pensá, se decía a si misma en voz alta.
Se propone anotar paso a paso las acciones del día anterior, en un papel blanco, decidió no recortar detalles, lo que buscaba podía esconderse en cualquier parte y en cualquier momento.
Estaba segura que se había perdido en las últimas 24 horas.
Me levante temprano pensaba, preparé el desayuno para los chicos, a las apuradas pude tostar pan como le gusta al mas chico, manteca, miel y sonrisas de Lucianito, le dije que pasaba puntual a buscarlo para llevarlo al shoping, sabía que todavía no la había perdido, me dirigí a la oficina, problemas varios que resolver, momentos de tensión casi me hacen perderla, pero pude a los tirones conservarla, el misterio seguía sin ser resuelto, llega la hora de buscar a Lucianito, muy contento el, mientras deglutía su clásica hamburguesa combo 67, luego vuelvo a casa, descanso el medio día.
Antes de salir nuevamente para la oficina contesto unos mails, Patrick me recuerda que tengo un compromiso por cumplir, que no me olvide me dice, sin falta hoy le contesto con seguridad propia del convencido.
Luego ya en la oficina desarrollo el proyecto para el mes, es recibido con muy buena predisposición, luego….
Ey! Sofía, no te das cuenta, luego del llamado la perdiste, nunca cumpliste ese compromiso
La culpabilidad la invadió, trató de minimizarse, de excusarse, problemas de tiempos quizás, muchas cosas, Lucianito, hamburguesa, oficina en día difícil se dijo.
Pensó
No quiso mentirse más


A las 15:45 hs del 8 de septiembre de 2008
Sofía, había perdido la palabra.


Vive atada al compromiso sincero, la perdemos en trenes, en la ciudad, en el campo, en un bar, por mensajes de texto, por cartas, en listado de ofertas... y .. lamentablemente no vuelve, cada palabra perdida,perdida está, no tiene retorno, el tiempo actúa de neutralizante mediande el olvido, pero no la trae de vuelta, cuantas hemos perdido, no lo sabemos, cada palabra perdida va en camino directo al perdón, de no conseguirlo, pobre de ella, quedará divagando en nuestras mentes, molestando y recordandonos lo desalmados que fuímos al dejarla ir, asi , tan libremente.

jueves, 4 de septiembre de 2008

negociaciones.

Me encontré con la duda
venia de un viaje del pasado
caminaba dubitativamente
tenia que salir para el futuro en unas horas
la detuve
la invite a un bar
decidí los tragos y el lugar.
dudó y aceptó.
La embriague hasta que habló
me trajo recuerdos a la mesa
nombró historias que no llegaron a amores
me dijo que no podían quedar así.



Me embriagué también


me dio explicaciones que sonaban lógicas
me convenció tan facilmente como yo cedí en creerle
pasaron las horas
nunca se quedó tanto conmigo
pedimos la cuenta
pagué yo
El bar debía cerrar
teníamos que irnos
ella se fue alcoholizada segura y satisfecha
yo me quede
en la puerta de ese bar
mirando hacia los lados




dudando donde ir.